After Tea

Mi padre es un Lord, pero siempre está fuera.
Mi madre colecciona alfombras persas, pero siempre ha sido más de niñeras.

Y lo más excitante que recuerdo sucedió una tarde llena de clases particulares. Al servirnos el te una criada, mi profesora de barbilla altiva y ojos entornados me decía: “Durante la Edad Media no llegó noticia alguna del té a Occidente; podemos deducir de esto que aún en China no estaba muy extendido su emoleo como bebida. Sólo así se explica que Marco Polo, tan bien informado sobre los usos y costumbres de los chinos, nada dijese de él. El conocimiento de esta bebida llegó a Venecia, por intermedio de un mercader persa, allá ñor el año 1550, sin que se le concediera atención alguna. El té llegó a Rusia, Alemania e Inglaterra a mediados del siglo xvii, y fue en este último país donde se abrió la primera casa para venta de té en Europa en 1658.
Al poco tiempo se había convertido en bebida característica de los ingleses.”

Y se empeñaba en brindar.

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